EL UNIVERSAL                                                             Caracas, Lunes 1 de agosto de 2005

 

En cinco años han muerto 17 testigos



Hasta principios de 2001, cuando las autoridades nacionales de la Fiscalía y el Cicpc redoblaron esfuerzos para intentar detener al autodenominado Grupo Exterminio de Portuguesa, 65 personas habrían sido ajusticiadas.

Así lo afirmó el fiscal José Antonio Guerrero, cuando le correspondió apelar de la libertad bajo fianza de los imputados que fue acordada por la jueza 14 de Juicio de Caracas, Tania Estrada, 20 de agosto de 2004. En esa oportunidad los acusados alegaron que tenían más de dos años detenidos sin que se hubiera dictado sentencia definitiva en su contra.

El 27 de enero de 2005, Guison Gerardo Freire Guerrero, Segundo Antonio Dodobuto, Alvis Leal Ramírez y Omar Antonio Romero Marchán recobraron su libertad. Pero, por pocas horas, pues la apelación del Ministerio Público fue declarada con lugar y, en definitiva, todos los acusados fueron trasladados desde el centro penitenciario de Uribana, en Lara, al internado judicial El Rodeo I, en Miranda. Allí han permanecido recluidos mientras se resuelven las múltiples complicaciones para llevar a cabo el debate oral y público que, finalmente, comenzó el pasado 29 de junio, ante el juez 17 de Juicio, Iván Dario Bastardo.

Hasta el presente, han comparecido a la audiencia 17 expertos, así como una docena de funcionarios del Cicpc que inetervinieron en las investigaciones. Los primeros testigos rindieron declaración el pasado martes y la audiencia se reanudará mañana 2 de agosto. Se espera que la próxima semana el juez Bastardo emita la sentencia correspondiente sobre la culpabilidad o inocencia de los 13 funcionarios de la Policía del Estado Portuguesa acusados.

En agosto de 2004, el ex fiscal Guerrero (ya no forma parte del Ministerio Público) caracterizaba al Grupo Exterminio de la siguiente manera: "...se proclamaban como defensores y justicieros del pueblo, que mataban a habitantes de Araure, Acarigua y Guanare, haciendo creer que se trataba de delincuentes en su totalidad, creando en la ciudadania un clima de evidente solidaridad ante su acciones, debido a que los habitantes de la región, falsamente, se sumergían en un pensamiento justiciero, que realmente se encontraba alejado del escenario que tras sus palabras se escondía, ya que el desenlace de toda esta situación no era otro que el cometer una serie de ilícitos y el establecimiento de un clima anárquico en la jurisdicción". El fiscal José Gregorio Castañeda, quien está al frente del caso, ha dado cuenta de otras particularidades del caso Exterminio: han muerto 17 testigos de los hechos, presuntamente como represalias de otros policías involucrados en ajusticiamientos._EL

 

 

EL UNIVERSAL                                                             Caracas, Miércoles 10 de agosto de 2005

 

Reclaman discusión de informe de DDHH de Guárico

SARA CAROLINA DIAZ

 

 

En los predios de la Asamblea Nacional se presentó un grupo de familiares de las víctimas de derechos humanos provenientes del estado Guárico demandando que la directiva del Parlamento discuta el informe elaborado por la Comisión de Política Interior donde se establece la responsabilidad política del gobernador de la entidad central, Eduardo Manuitt.

El parlamentario y presidente de la Comisión de Política Interior, Nicolás Sosa, cuestionó que el informe no aparezca en la agenda parlamentaria elaborada por la directiva para los próximos días.

 

"Planteamos nuevamente la discusión del informe y fue rechazada. No aparece en la agenda del martes, ni del miércoles ni el jueves. Lamentamos que Pedro Carreño _quien presidió la comisión coordinadora_, no pudiera salir a explicarle a las víctimas de Gúárico qué ocurre con el informe. Estamos a punto de comenzar las sesiones extraordinarias y si no se incorpora en la agenda entonces quedará por fuera y no se discutiría este año".

 

Sosa recordó que las autoridades como el TSJ o la AN no han dado respuesta a esas denuncias.

 

 

 

 

EL UNIVERSAL                                                             Caracas, Sábado 13 de agosto de 2005

 

DERECHOS HUMANOS / Juez Iván Bastardo falló contra 11 policías de Portuguesa

Condenan al Grupo Exterminio

 

Los funcionarios policiales condenados permanecerán recluidos en El Rodeo I

(Foto Jorge Santos)

 

 Ante el Tribunal 17 de Juicio se ventilaron siete casos, en cuatro de los cuales no fueron fueron suficientes las pruebas aportadas por el Ministerio Público para demostrar la culpabilidad de los acusados

 

 

EDGAR LOPEZ

 

 

El juez 17 de Juicio, Iván Darío Bastardo, condenó a 11 de los 13 funcionarios de la Policía del estado Portuguesa que integraban el llamado Grupo Exterminio, pero sólo por tres de los siete casos por los cuales fueron juzgados.

Aunque Bastardo había anunciado que el fallo se divulgaría a las 3:00 pm de ayer, fue a las 9:40 pm cuando reveló el resultado del debate oral y público que comenzó el pasado 29 de junio y culminó este jueves.

 

Segundo Antonio Dodobuto, Omar Antonio Romero Merchán y Julio González fueron condenados a cumplir la pena de 15 años un mes y diez días de prisión por los delitos de homicidio intencional calificado en grado de complicidad correspectiva y homicidio intencional calificado en grado de frustración, en perjuicio de Alfonso Hidalgo Montilla y Juan Carlos Noguera. El hecho ocurrió el 21 de marzo de 2000.

 

Joel Francisco Castillo Santana, Régulo José Salazar, Félix Segundo Rojas y José Gregorio Fernández fueron condenados a cumplir la pena de 12 años y diez meses de prisión por la comisión de los delitos de homicidio intencional calificado en grado de complicidad correspectiva y uso indebido de arma de fuego, en perjuicio de los hermanos Ender Ramón Alexander Gregorio y Gonzalo Mendoza Carvajal. El hecho ocurrió el 28 de noviembre de 2000.

 

Alvis Gregorio Leal Ramírez fue condenado a 18 años y seis meses de prisión por los delitos de homicidio intencional calificado en grado de complicidad correspectiva y uso indebido de arma de fuego. Su condena fue mayor porque también se determinó su responsabilidad penal por la muerte de Omar Alexander Medina Galíndez, hecho ocurrido el 28 de enero de 2001.

 

En el asesinato de Medina Galíndez también habrían participado Arturo Azuaje y Edgar Antonio Mendoza García, quienes fueron condenados a cumplir la pena de 12 años y diez meses de prisión, por los delitos de homicidio intencional calificado en grado de complicidad correspectiva y uso indebido de arma.

 

Además, por la muerte de Medina Galíndez, Guinson Gerardo Freire Guerrero fue condenado a cumplir la pena de 11 años y cuatro meses de prisión, por el delito de homicidio intencional calificado en grado de cooperador inmediato.

 

Jaime Wilfredo Quevedo, acusado por robo agravado en perjuicio de Ciro Morillo, fue absuelto. Del mismo modo, recuperó su libertad José Ramón Paredes, quien había sido acusado por el homicidio de Gregorio Ramón Sivira Sivira, hecho ocurrido el 26 de octubre de 2001.

 

A modo de justificación de las condenatorias, el juez Bastardo explicó que en todos los casos, excepto el de Juan Carlos Noguera, las víctimas murieron a causa de impactos de bala en el cráneo y en el tórax, lo cual permitía dudar de la tesis del enfrentamiento o, en palabras de la defensa, del ejercicio legítimo de la auto ridad.

 

 

Inconformidad general

 

A pesar de que 11 funcionarios de la Policía del estado Portuguesa anoche volvieron a El Rodeo I, el juicio por el caso del Grupo Exterminio no sirvió para esclarecer cuatro casos, respecto de los cuales el juez Bastardo dictó sentencia absolutoria por falta de pruebas.

 

Por lo pronto, siguen impunes las muertes de Gregorio Ramón Sivira Sivira; de César Agray y Jimmy Rodríguez; de José Ramón Rodríguez, y de Ciro Morillo, quien figuraba como víctima de un robo, pero finalmente también fue asesinado.

 

Según el fiscal Gilberto Landaeta, el juez Bastardo fue equilibrado en algunos aspectos, pero en otros no, por lo cual la Fiscalía estudiará la posibilidad de ejercer recurso de apelación.

 

"Tenemos la convicción de que los elementos que fundamentaron las acusaciones fiscales se mantienen. Recordemos que muchos testigos fueron asesinados y no pudieron comparecer. En todo caso, la mayoría de los acusados quedaron privados de su libertad", dijo el fiscal.

 

Por su parte, Miguel Alvarado, abogado defensor de varios de los funcionarios de la Policía del estado Portuguesa, también anunció recurso de apelación. Al referirse específicamente al caso de los hermanos Mendoza, dijo que el juez sólo valoró los elementos probatorios que desfavorecían a sus representados: "Esta sentencia condenatoria atenta contra todos los principios del Derecho Procesal Penal ya que no se analizaron de manera objetiva los elementos de prueba. Podríamos decir que es una sentencia marca Acme".

 

El Ministerio Público abundó en excusas



El juicio concluyó este jueves con la exposición de las conclusiones de los defensores de los 13 policías del Estado Portuguesa y de los fiscales del Ministerio Público José Gregorio Castañeda, Noel Pantoja, Didier Rojas y Gilberto Landaeta.

Rojas dedicó su intervención a lamentar que se hayan desperdiciado todos los recursos que habría invertido el Estado en la formación de los policías del estado Portuguesa para que protegieran a la ciudadanía y que estaban en el banquillo de los acusados, precisamente, por hacer todo lo contrario. Luego Castañeda se limitó a leer las siete acusaciones y solicitar sentencia condenatoria. Posteriormente, Landaeta refirió que la proliferación de los grupos de exterminio era un fenómeno latinoamericano y explicó que, por lo general, a los autores de estos hechos se les acusa por homicidio calificado en grado de complicidad correspectiva, pues es casi imposible individualizar las responsabilidades penales; es decir saer quién mató a quien.

Miguel Alvarado, defensor de varios de los acusados, comenzó su intervención lamentando que los representantes del Ministerio Público, en vez de fundamentar con pruebas, cada una de las acusaciones, redujeran sus conclusiones sobre el juicio a hacer comentarios generales: "Aquí no está planteado un verdadero proceso contradictorio. Todos los testigos que aquí comparecieron fueron promovidos por la Fiscalía y, en vez de apuntalar las acusaciones, algunos dijeron que habían sido presionados y torturados por la misma Fiscalía".

Todos los representantes de los policías coincidieron en señalar que el Ministerio Público no había logrado demostrar, con precisión de circunstancias de modo, tiempo y lugar, la comisión de delitos. Inisistían en recordar al juez Bastardo que "las pruebas se forman en juicio" y que, en ese sentido, a efectos de una sentencia condenatoria, era imprescindible que cada uno de los testimonios, documentos y experticias fueran confirmados en el curso del debate oral y público.

A diferencia de los fiscales, los defensores sí hicieron mención precisa (número de identificación, fecha de realización y ubicación en el expediente, entre otros datos) de cada una de las pruebas promovidas. Una de las abogadas de los policías insistió en que en contra de su cliente sólo obraba una inspección ocular que, por lo demás, no había sido ratifaca por el funcionario que la practicó. El fiscal Landaeta (a quien se le reprochó haber asistido solo a dos sesiones del juicio) dijo que muchos testigos no comparecieron, por el miedo que infunden los miembros del Grupo Exterminio o, sencillamente, porque los habían matado.

Rojas resumió las excusas: "Nosotros hacemos lo que humanamente podemos"._EL

Dos testigos denunciaron maltratos de la Fiscalía



Roxana Pérez fue promovida por la Fiscalía como testigo clave para el esclarecimiento de los homicidios de César Enrique Agray Méndez, Jimmy Ramón Rodríguez Rodríguez y las lesiones sufridas por Francisco José Lobo, el 28 de octubre de 2000.

Según la acusación, los funcionarios de la Policía del estado Portuguesa: Segundo Antonio Dodobuto Sánchez, Alvis Leal Ramírez y Guinson Gerardo Freire Guerrero dispararon idiscriminadamente en contra de los tres hombres que se encontraban reunidos en el barrio 23 de Enero de Acarigua, aproximadamente a la 1:30 am. Luego los policías habrían huido del lugar.

Todo ocurrió frente a la casa de Roxana Pérez y su esposo, quien era amigo de las víctimas. De hecho, la pareja se encargó del traslado de los heridos al hospital, donde Agray Méndez y Rodríguez Rodríguez murieron y donde Lobo estuvo convaleciente hasta que se fugó.

El mismo día de los hechos, ante la delegación de la PTJ de Acarigua, Pérez habría reconocido a Dodobuto Sánchez como una de las personas que participó en el crimen. Pero este jueves indicó que fue forzada a identificar a varios de los que, a la postre, fueron acusados: "Yo estaba en el hospital y Manuel Bastidas (funcionario del Cicpc) me agarró por los pelos y me llevó a declarar. La abogada (Elizabeth De la Cueva, fiscal superior del Estado Portuguesa) me decía los nombres que yo tenía que repetir. Manuel Bastidas me golpeaba a cada rato y la fiscal no hacía nada".

Por otra parte, la Fiscalía también confiaba en que Hugo Armando Molina García ratificaría ante el Tribunal 17 de Juicio el testimonio que rindió el 1 de agosto de 2001 y que fundamentó la acusación fiscal contra Alvis Gregorio Leal Ramírez, Guinson Gerardo Freire Guerrero, Segundo Antonio Dodobuto Sánchez y José Ramón Paredes, por el homicidio de José Ramón Rodríguez (padre de Jimmy Rodríguez), ocurrido el 15 de mayo de 2001, en el caserío Migajito del municipio Páez.

Según el Ministerio Público, los referidos policías utilizaron un vehículo Ford Festiva sin placas, con vidrios ahumados y estaban encapuchados. Para la fecha en que ocurrió el homicidio de Rodríguez Rodríguez, los cuatro acusados se encontraban detenidos en su comando. El Ministerio Público aseguró que, sin mayor inconveniente podían salir del sitio de reclusión. En esa oportunidad, para asesinar al padre de Jimmy Rodríguez, quien pocos días antes, junto a los familiares de otras víctimas del Grupo Exterminio, había denunciado los hechos a través del programa televisivo Justicia para todos.

En el expediente consta que Hugo Armando Molina García admitió que fue el taxista que, sin saberlo, colaboró con los policías para ubicar y asesinar a José Ramón Rodríguez.

Este jueves dijo que nada sabía de los hechos sometidos a juicio y que hace cuatro años el funcionario Manuel Bastidas lo detuvo, lo trasladó a la sede de la Disip, lo golpeó y lo forzaron a firmar la declaración que comprometía a los acusados. Ante el cambio de parecer del testigo, los fiscales pidieron se le juzgara por cometer delito en audiencia._EL

"Mi madre también llora"



Los 13 acusados ocupaban la mitad de la sala de audiencias. En la otra mitad se apretujaban sus esposas y madres. No había más espacio para que otros pudieran presenciar el juicio.

En varias oportunidades los acusados respondieron a los argumentos en su contra, ya fueren aportados por los fiscales o por los testigos promovidos por el Ministerio Público.

Luego de que la madre de Gregorio Ramón Sivira Sivira acusara directamente a José Ramón Paredes como el autor material del homicidio del joven bachiller de 21 años de edad, el funcionario policial le ripostó: "Señora, yo puedo entender su dolor, pero mi madre también llora porque yo he estado cinco años preso. Lo que le puedo asegurar es que no fui yo quien lo mató".

Entredientes, la madre inistió: "Claro que fuiste tú, yo te vi".

Paredes era uno de los pocos acusados que no estaba acompañado por familiares. Cuando salió en libertad, lloró.

"Paredes mató a mi hijo"



Los familiares de varios de los fallecidos estuvieron en la última sesión de la audiencia de juicio para respaldar la acusación fiscal contra los funcionarios de la Policía del estado Portuguesa.

La más consternada de todos fue Ligia Méndez de Agray, madre de César Enrique Agray. Se dirigió a los acusados: "Si ustedes son inocentes, está bien, que salgan en libertad. Yo perdí a un hijo. Van a cumplirse cinco años y yo todavía no me puedo recuperar. Un hijo duele demasiado. Yo confío en Dios, en que estas cosas no sigan ocurriendo. Yo vine hasta acá en contra de mi familia. Uno se siente impotente...".

Luis Mendoza Carvajal, quien perdió a tres hermanos, salió del Tribunal 17 de Juicio sin muchas esperanzas: "A lo mejor nos burlamos de esta justicia, pero hay una justicia divina. En esa confío".

Más brevemente, pero con mayor contundencia, se expresó María Priscila Sivira: "Paredes (Ramón) mató a mi hijo. Yo lo vi con mis propios ojos".

 

El Nacional - Viernes 16 de Septiembre de 2005              A/6

 

Política

Fiscalía imputó a policías de Guárico

ROSA RIVERO

 

 

El estado Guárico ocupa el décimo lugar en el país en cuanto a la presunta violación de derechos humanos y abusos policiales y en cuanto a efectivos investigados por esos hechos.

 

La directora de Protección de los Derechos Fundamentales de la Fiscalía General de la República, Alis Boscan, reveló que desde el año 2000 hasta lo que va de 2005 se han abierto 167 casos relacionados con la violación al derecho a la vida en los cuales están presuntamente implicados cerca de 131 funcionarios de esa región llanera.

 

Boscan precisó que 98 de los señalados pertenecen a la Policía de Guárico, 33 al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, 20 son de la Brigada de Intervención y Apoyo (BIA), 6 de la Policía Municipal, 6 de la Guardia Nacional y 3 de la Disip.

 

El fiscal superior del estado Guárico, José Morillo, mencionó que de los 167 expedientes abiertos por homicidios, se han registrado a la par un total de 800 casos de presuntas violaciones de derechos humanos.

 

Boscán explicó que ya se han imputado aproximadamente 70 funcionarios pertenecientes a los diferentes cuerpos de seguridad del Estado, donde hasta ahora se han establecido penas a cuatro funcionarios, entre los que destacan ex comandante de la Brigada de Intervención y Apoyo, Wilfredo Febres.


El Nacional - Sábado 01 de Octubre de 2005    A/6

 

Política

Fiscalía imputó a policías por presuntas violaciones de derechos humanos

 

Por su presunta participación en homicidios y violaciones de derechos humanos ocurridos en los años 2000, 2003 y 2004, el Ministerio Público imputó a nueve funcionarios de la Policía del estado Carabobo.

 

El grupo encargado de la investigación por parte del Ministerio Público está integrado por la fiscal 20º con competencia nacional, Elsa Hernández, y los fiscales 67º, 83º y 125º del área metropolitana de Caracas, María Eugenia del Grande, Elvis Rodríguez y Franklin Nieves, respectivamente.

 

En la averiguación también participa el fiscal 5º de Carabobo, Jaime Martínez.

 

A los oficiales Argenis Rafael Manaure y Héctor Rojas Cañas se les imputó la presunta comisión de los delitos de homicidio calificado en grado de complicidad correspectiva, violación de domicilio y uso indebido de arma de fuego en perjuicio de Roger David Hidalgo Seijas. Los hechos ocurrieron el 5 de abril de 2003.

 

Por este caso, y por la presunta comisión de los mismos delitos, fueron imputados anteriormente los policías Antonio Andrades Silva, Luis Benavides Urbina y Daniel Lamas Daza.

 

El Ministerio Público imputó además a José Ruiz Manzanero de la presunta comisión de los delitos de homicidio calificado por motivos fútiles y con alevosía, uso indebido de arma de fuego y simulación de hecho punible en el caso de la muerte de César Villaroel Rojas, en abril de 2003, durante un procedimiento policial en la avenida Lara con Branger, en el barrio La Milagrosa, en Valencia.

 

Los funcionarios indicaron que Villaroel cayó de una pared en la que se había trepado mientras trataba de huir. El informe de la autopsia, sin embargo, señaló que la víctima presentó una herida de arma de fuego en la cabeza.

 

Igualmente, fueron imputados otros seis agentes de Policarabobo por su supuesta participación en el homicidio de Ángel León, quien apareció muerto en una celda de la comisaría policial de Montalbán, en circunstancias que aún no han sido aclaradas.

 

Por este caso, la Fiscalía imputó a los funcionarios Silvia Sánchez Linares y David Camargo Ramírez de homicidio calificado por motivos fútiles y con alevosía, privación ilegítima de libertad y simulación de hecho punible. Por estos dos últimos delitos también fueron imputados Marco León Velásquez y Benita de las Mercedes Velásquez.

 

Igual medida recayó sobre los funcionarios Carlos Rodríguez Sánchez y José Martínez Fernández, pero por privación ilegítima de libertad y encubrimiento.

 

El Ministerio Público también tiene previsto imputar en los próximos días a miembros del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y de la policía regional, mientras que continúan las investigaciones en otros casos en los que aparecen señalados.

 

Los imputados adquieren los derechos consagrados en varios artículos del Código Orgánico Procesal Penal.