En Venezuela toda la corrupción pasa por Diosdado Cabello, España y Rusia

10/08/09 | Recientemente el blog Caracas Gringo escribió una serie de artículos que simplemente confirman lo que toda Venezuela sabe, pero no se atreve a decir: que el país esta arropado por la corrupción Chavista y que ésta se ha centrado últimamente en el sector financiero. Caracas Gringo describe como el Sr. Ricardo Fernández Barruecos, paso de tener un estacionamiento en Caracas en 1997 a la no despreciable cantidad de mil seiscientos millones de dólares americanos en el 2005. Pero el camino por el cual llego el Sr. Fernández a acumular dicha cantidad no está, ni puede estar, clara para nadie.

De alguna manera el Sr. Fernández Barrueco aparece como uno de los suplidores favoritos de la misión Mercal del Presidente Hugo Chávez, una cadena de mercados que ofrece productos alimenticios a precios populares en las barriadas de Venezuela. La subida de Barruecos es vertiginosa, pasando a comprar una parte importante de la empresa Mexicana Gruma. Siempre de bajo perfil, sale en la prensa cuando la DEA confisca su jet en Florida y cuando empieza a comprar entidades financieras.

En poco tiempo, Fernández Barruecos aparece comprando el Banco Bolívar, el Banco Confederado y Banpro, por sumas multimillonarias e injustificables, dado que estas instituciones pierden dinero de forma regular.

Cuesta entender por qué alguien paga cuatro veces el valor libro de una institución financiera insolvente, lo cual es absurdo para los expertos financieros del mundo, para adquirir bancos que ni siquiera parecen mejorar con el tiempo.

La razón es obvia, estos bancos no han sido comprados por ser buenos negocios, sino porque permiten lavar dinero proveniente de actividades ilegales, en este caso mayoritariamente de la corrupción.

Y esta corrupción parece pasar por dos países en especial: Rusia y España. Por Rusia, porque la compra de armamentos ha dejado fabulosas comisiones a los boliburgueses involucrados. La información que se maneja es que gran parte del dinero usado para comprar estos bancos, y los del otro grupo boliburgues presidido por Pedro Torres Ciliberto y Arne Chacon, proviene de las jugosas comisiones generadas en la compra de aviones y tanques rusos. El resto viene de la compra/venta de bonos del estado para alimentar el mercado de permutas, que arroja ganancias del 5% sobre unos 25 mil millones de dólares en los últimos 4 años, y de otros negocios turbios donde, de una manera u otra, siempre están involucradas España y las empresas españolas.

Pero Fernández Barruecos no fue ungido por casualidad, no es un defensor del régimen, ni aparece públicamente. Claramente el no es mas que el testaferro de alguien, y ese alguien es con toda seguridad Diosdado Cabello. Los empleados de sus bancos incluso dicen que el nunca hace acto de presencia en las instituciones financieras que adquiere a sobreprecio, pareciera haber “otros”, generalmente ex-militares, que se encargan de manejar el “negocio”.

Ni la Asamblea Nacional, ni por supuesto la Superintendencia de Bancos, averiguan el origen de los fondos que manejan estos personajes, porque obviamente tienen apoyo muy fuerte de las más altas esferas del poder en Venezuela. Esta semana compraron el Banco Canarias. Aparentemente, las comisiones son cada vez mayores y el sistema financiero venezolano es el ideal para lavar todo el dinero mal habido.

Fernández Barrueco no está solo. De forma similar actúa Arne Chacon, hermano de Jesse Chacon, quien junto con Diosdado Cabello conforma el equipo de dos omni ministros siempre presentes en el gabinete de Hugo Chávez, aun cuando sus actuaciones al frente de las diferentes carteras que han ocupado en los últimos 10 años sea deficiente.

Arne Chacon es socio de Pedro Torres Ciliberto, otro zar de las nuevas finanzas, quien se ha gastado mas de 500 millones de dólares, en tres o cuatro meses, en comprar el Banco Real, el Banco Helm (revendiendo la licencia), Seguros La Previsora, Paseo Las Mercedes, y esta semana, la Universidad Santa María. Detrás de este grupo, pareciera que también esta Diosdado Cabello, camarada de armas de Jesse Chacon. Ninguno de estos dos individuos podrían haber lavado las enormes fortunas que tienen sin el apoyo irrestricto del presidente Hugo Chavez, y de la connivencia de los gobiernos y empresas de España y Rusia.

Pero lo más sorprendente en este panorama es que los españoles, que se jactan de actuar apegados a derecho, de ser cuidadosos y transparentes, aparecen y reaparecen por todas partes. El ministro español de exteriores Miguel Ángel Moratinos visitó Venezuela recientemente y, supuestamente, dio su visto bueno a una transacción mediante la cual Telefónica compra un naviera de Fernández Barrueco a cambio de unos 500 millones de dólares en Bolívares.

La razón es muy simple. Movistar de Venezuela compra esta empresa la cual cuenta con 500 millones de dólares, comprados a tasa de mercado de permuta. Pero al registrar la compra de la empresa, no se registra la “perdida” contable de una permuta donde se pasa de comprar dólares a Bs. 7 por dólar a Bs. 2.15 por dólar. Aquí no, se compra por tantos Bolívares la empresa que tienen los dólares y la empresa vale Bolívares. Punto, no hay perdida “cambiaria”.

Lo increíble es que Telefónica y Movistar se presten para hacer esta transacción con gángsters asociados al Gobierno de Chávez. Quizás por eso Moratinos fue tan generoso en su definición de la “democracia” venezolana.

Pero resulta que ésta no es la primera transacción de este tipo. La primera la hizo Movistar con nada mas y nada menos que el actual preso de Chávez, Eligio Cedeño, cuando era banquero. Fue muy similar, Movistar compro una empresa de Cedeño llena de dólares a cambio de Bolívares y ese registro permanece en Movistar mientras Telefónica hace uso de los dólares en España. O sea, Movistar de Venezuela esta acostumbrada a trabajar con los gangsters de la revolución, porque Cedeño será victima de Chávez, pero su ascenso e impunidad fueron similares a los del Sr. Fernández Barruecos.

Excepto que Caracas Gringo va más allá y acusa a Fernández Barrueco de secuestro, en primer lugar en el caso Azpurua, y hoy en el caso de German Garcia Velutini. Aparentemente este último caso tiene que ver con la ambición de los boliburgueses de subir en la escala social, comprando el Banco Venezolano de Crédito, un banco que si gana dinero. Imagínense si los bancos Bolívar, Confederado y Banpro se fusionaran con este último, saldría una institución que al menos generaría dividendos lícitos.

Esa es la corrupción que corroe a Venezuela. La de un tenientito con humos inflados, bajo el amparo de un Gobierno corsario, presidido por Zapatero, y el ya conocido rufián ruso.

Contra ese poder, contra ese dinero, contra esa mafia, apoyada por los gobiernos de Rusia y España, los venezolanos tienen pocas posibilidades de volver a vivir en democracia y libertad.