El Mundo-                                                          Agosto 17, 2004

 

EL REFERENDUM LO GANA CHAVEZ, VENEZUELA SIGUE DIVIDIDA,”

 

    El refrendo de Jimmy Carter y Cesar Gaviria se convirtió en la tarde de ayer en la demostración fehaciente de que Hugo Chávez había ganado el ordago. En medio de las bravatas del presidente y de la oposición, el testimonio de los observadores internacionales se convirtió en la prueba del nueve de su supervivencia al frente de un país polarizado social y políticamente hasta la extenuación.

     La calma tensa que había sobrevolado la jornada electoral degeneró en una incruenta batalla verbal entre partidarios y detractores de Hugo Chávez después de que el presidente del Consejo Electoral anunciara la victoria holgada del presidente y su consiguiente permanencia en el cargo. 

    La oposición venezolana se niega aun así a aceptar unos resultados que considera fruto del fraude gubernamental y del afán del líder venezolano por aferrarse al poder. Y lo cierto es que algunos datos avalarían por lo menos la tesis de la sospecha. Por ejemplo, el hecho paradójico de que el bloque opositor haya obtenido menos sufragios que firmas había recogido para la convocatoria del referéndum. O que los dos miembros más antichavistas de la junta que vela por la limpieza del proceso no hayan estado presentes en la etapa crucial del escrutinio. Ambos aseguran que se enteraron del resultado viendo en televisión la rueda de prensa del presidente del Consejo Electoral, Francisco Carrasquero, sobre quien se posan ahora todas las miradas.

    Pero por mas que estas denuncias resulten creíbles en vista de la catadura moral del personaje, la victoria de Chávez fue reconocida ayer por los observadores del Centro Carter y de la OEA, que no parecen precisamente aliados del movimiento bolivariano y que no aprecian elementos suficientes para impugnar el resultado.

     Apenas unas horas después de que se completara el recuento y mucho antes de que los observadores avalaran su triunfo, un exultante Hugo Chávez se asomaba al balcón del palacio de Miraflores. Pertrechado de su habitual verborrea de exabruptos grandilocuentes, el presidente se lanzo en tromba contra sus adversarios, a quienes invito a trabajar junto a el por Venezuela, eso si, después de llamarles "fascistas" y "oligarcas" y de decir que habían muerto "junto con la explotación que propugnaban".

     Venezuela ha amanecido después del referéndum aun mas polarizada de lo que lo estaba el sábado, dividida como una naranja en dos mitades. El mensaje de la oposición ha prendido entre una clase media urbana que no se deja embaucar por la demagogia barata, pero la fe en Chávez continua extendiéndose entre los miles de desheredados que se hacinan en los arrabales caraqueños. Para ellos pesan mas algunas de las ayudas sociales que ha puesto en marcha que sus escasos escrúpulos democráticos.

     Chávez gano ayer el referéndum, pero no se puede decir que Venezuela haya ganado en la consulta. El país continuara perdiendo prestigio internacional en manos de un líder cuestionado incapaz de respetar derechos básicos como la libertad de prensa mientras la oposición amenaza con no cruzarse de brazos ante la derrota. Chávez debería administrar con tiento su victoria y ser consciente de que debe ganarse con sus actos a la otra mitad de los venezolanos.